Decoración de árbol de Navidad: Salas de estilo moderno por MIRIAM ESCOBEDO INTERIORISTA

Temporada navideña: cómo prevenir accidentes en casa

Joelia Dávila Joelia Dávila
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Ya está aquí la temporada navideña, ¡qué felicidad! Ha llegado el tiempo de las luces de colores, del aroma a pastel de calabaza y velas de canela, el arbolito, los adornos, la música navideña y las posadas. Pero también el estrés de las compras, las familias que llegan de visita, arreglar el cuarto de invitados o cambiar los muebles para recibir a todos en la estancia, y lo peor: ¡decorar de tal modo que nadie corra peligro: niños, mascotas, adultos, Santa al bajar por la chimenea!

Si sueles vivir constantemente la experiencia de tener accidentes con el arbolito, con las luces, con la cena o con todo junto, en este libro de ideas te damos algunos tips para prevenir en lo posible estos accidentes, Toma nota ¡y prepárate!

1. ¿Tienes mascotas?

El tener mascotas puede limitarnos un poco al momento de decorar. Los perritos suelen ser tranquilos y se emocionan al vernos ir de aquí para allá llevando y trayendo cosas, y las luces de colores los enajenan. Pero si acaso tienes gatos ¡cuidado! Los gatos son amantes de los adornos, y un árbol de navidad, luces que encienden y apagan, esferas, listones, ramas frescas y el aroma a bosque los enloquece, ¡es un festín para ellos!

Si tienes gatos o alguna otra mascota que, más que tímida, sea muy aventurera, piensa más de dos veces si vas a querer invertir en decoración y en el tipo de detalles que incluirás. Hay formas de hacerlo sin tener accidentes: que no dejes entrar a los gatos a la estancia, lo cual es prácticamente imposible, o bien que pongas alguna cerca alrededor del árbol y no coloques los regalos hasta la Noche Buena. 

Para todo hay truco, pero si puedes evitar que tus gatitos descubran la fiesta, ¡mucho mejor!

2. Si tienes chimenea…

Por supuesto, es la época ideal para encenderla, ¡todo el año has esperado para hacerlo! Pero debes tener cuidado con los adornos alrededor. Recuerda que el pino es un árbol que se está secando, en caso de ser natural, y si es artificial también es completamente flamable. No lo coloques cerca del fuego, incluso si el fuego es de etanol o cualquier otro gas: aunque no sea de leña, el fuego no deja de ser peligroso.

No olvides colocar la rejilla protectora para que los pequeños no se acerquen, así como las mascotas. No pongas las botitas navideñas encima ni adornos que puedan caerse, para evitar que los niños los tomen por encima del fuego o las cosas caigan y se quemen.

Para ejemplos de chimeneas, 6 chimeneas de piedra fantásticas.

2. Árbol de cartón

Un arbolito siempre llamará la atención y puede caerse encima de alguien o, simplemente, al jalar por accidente alguna rama o adorno. Asegúrate de colocar bien la base al suelo, que quede perfectamente equilibrado sobre el mismo, que la base sea sólida. Puedes hacer una prueba al terminar de adornarlo y empujarlo suavemente hacia los costados: si sientes que se cae fácilmente, le falta peso a la base.

Otra opción, y que también funciona para cuidar a tus gatitos, es colocar un pinito de cartón, como el de la imagen. Es lindo ¡pero no tan encantador como uno con ramitas y adornitos de colores!

3. Tipo de adornos

Si en casa sólo viven adultos y no acostumbran recibir infantes, puedes darte total libertad en el tipo de adornos. Pero si hay pequeños, ten mucho cuidado: las piezas grandes de cristal o cerámica pueden ser peligrosas si no están bien aseguradas al árbol, a la pared o a la superficie en donde las has colocado.

Asegúrate de colgar bien las esferas de cristal, amárralas de forma segura a las ramas, no las dejes sueltas. La estrella o el adorno que coloques en la punta del pino, procura que no sea demasiado pesado para que no lastime a nadie si llega a caer. Asegura los listones para que los chicos no los jalen y desarmen tu decoración.

No dejes a la mano de los niños figuras de cerámica o piezas pequeñas del nacimiento. Coloca todo en superficies altas, mesones o credenzas especiales para ello.

4. Para la cena

Los adornos en la mesa del comedor para la cena son indispensables, pero no exageres con ellos. Procura que sean pocos, o conforma una pequeña isla o camino sobre la mesa para organizarlos de tal modo que permitan una correcta colocación de los platos y utensilios para la cena. 

No pongas demasiadas velas: pueden prenderse las mangas de los sacos al momento de compartir la comida, o caer y encender el mantel tan hermoso que has colocado. Que sean lindos pero discretos.

5. Que no sean demasiado endebles

Lucen lindos esos adornos ecológicos en los que cuelgas con mecate de yute algunos detalles en cartón, troncos y ramas secas pintadas y colgando del techo o esferas colgando de una ventana. Pero no siempre son la mejor opción: pueden caerse fácilmente, puedes jalar por accidente una esfera y romper tu instalación completa, o bien se puede atorar el bolso en un mecate y toda tu decoración se puede venir abajo.

6. ¡No dejes velas encendidas!

Ni en la víspera de Navidad, ni días antes, ni durante los villancicos ni al salir a pedir posada. Simplemente es un peligro latente. Mientras no estés presente, no olvides apagar todas y cada una de las velas que tengas en casa.

7. Las luces no son eternas

Las luces navideñas que colocamos en el arbolito o en las ventanas deben apagarse en algún momento. No son para dejarse encendidas toda la noche, a menos que el producto cuente expresamente con esa información. Si las luces que has comprado no mencionan el número de horas que pueden quedarse encendidas, procura encenderlas sólo al caer la noche y apagarlas antes de ir a dormir, para evitar un sobrecalentamiento de los cables.

Si todos saldrán o no habrá supervisión de un adulto, apaga las luces. No es recomendable dejarlas encendidas.

Hay luces especiales para jardín que son precisamente para dejarse toda la noche e, incluso, enrolladas sobre la vegetación. Pero son ptoductos que contienen indicaciones para ello: asegúrate de leer toda la información y seguir las instrucciones.

8. Los regalos

Hace algunos años, los padres acostumbraban colocar los regalos de los niños hasta la Noche Buena, o unas horas apenas antes de que amaneciera. De esa forma, los chicos no tenían la tentación de abrirlos y menos la oportunidad de investigar clandestinamente lo que se encontraba debajo del papel.

Hoy en día, colocar los regalos con anticipación es una práctica común, pero poco a poco se va perdiendo la emoción de la sorpresa, el gusto, los ojos de incredulidad al despertar y, entre pestañas todavía pegadas, gritar de emoción al ver el árbol rodeado de regalos. Hoy los chicos y los grandes ya saben qué regalos les esperan, ya saben cuáles van a abrir y muchas veces hasta lo que hay dentro… ¿y la emoción, y la sorpresa?

Este no es un accidente en realidad, pero perder ese sentido de la sorpresa, esa cara de incredulidad y emoción, es algo que, si bien los adultos perdemos con el paso del tiempo, podemos hacer lo posible porque a nuestros niños les dure un poquito más, ¿no crees? Que pierdan la emoción ¡eso sí sería un accidente!

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