El Minimalismo en el diseño y decoración

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Esto es muy minimalista es una expresión que a menudo escuchamos, o incluso decimos y pocas veces nos detenemos a pensar qué significa o de donde viene. La gran mayoría, tenemos una vaga y general idea de lo que significa o implica el adjetivo minimalista’ pero a menos que nuestra profesión sea la arquitectura, el diseño, la decoración, el arte o bien tengamos una vena muy curiosa, si nos detienen y preguntan ¿a qué te refieres con esto es muy minimalista?, dudo que podamos responder con exactitud y claridad, y terminaremos diciendo algo así como ’pues que no está muy abultado’ en el mejor de los casos.

Y es que el minimalismo es un movimiento de la posguerra que emergió en la década de 1960 y fue ganando presencia y predilección conforme pasó el tiempo. Y en nuestros días, aunque contradictorio a sus principios, el minimalismo ha influenciado y se ve influenciado de tal forma que ahora es más una ecléctica combinación de estilos que contradicen uno de sus principios básicos: la conservación de las formas puras.

Pero nos estamos adelantando y no queremos revolver a nuestros lectores por lo que, como diría el sombrerero loco ’comenzaremos por el comienzo’ y daremos una repasada a eso que le llaman minimalismo y lo enfocaremos al diseño y la decoración, con un poco de su origen en la arquitectura para arrojar un poco de luz a nuestras vagas expresiones.

Origen

La palabra minimalismo se deriva de una transliteración, o bien adaptación del vocablo en inglés ’minimal cuya traducción literal sería minimo’ por lo que si nos vemos estrictos, la palabra no debería ser minimalismo, sino minimismo. Entre peras o manzanas, nos quedamos con la transliteración y ésta se refiere a la reducción a lo esencial, a lo mínimo.

Se utilizó por primera vez por el filósofo británico Richard Wollheim en 1965 para referirse a obras de arte con un alto contenido intelectual – la esencia – y poco contenido material o formal, el mejor ejemplo, los <<ready-made>> de Marchel Duchamp.

Posteriormente, el arquitecto alemán Ludwig Mies Van Der Rohe, ex-director de la Escuela de Arte y Diseño Bauhaus, retoma el término y le brinda las cualidades que ahora reconocemos en la arquitectura, el diseño, la decoración y en muchas más áreas profesionales, mezclando preceptos de la Bauhaus e interiorizando la influencias asiáticas.

Así, a primera vista, el minimalismo se caracteriza en sus primeros años en Londres y Nueva York, como un estilo que hace uso de amplios espacios con pocos objetos donde predominaba el color blanco, la luz fría y un mobiliario casi inexistente. Estas fueron las características de las boutiques de diseñador que adoptaron por primera vez el estilo.

Los Principios

El minimalismo es la reducción a la esencia. Mies Van Der Rohe declaro en su manifiesto ’Menos es Más’ que se convirtió en la definición por antonomasia del minimalismo; en cualquier disciplina la estructura se reduce a elementos básicos y necesarios sin embargo dentro de la sencillez y la austeridad perseguida, era necesario integrar a la modernidad. El lema: transmitir más con menos.

Y para lograr esto, el minimalismo sigue los siguientes principios: utilizar colores puros, asignarle importancia al todo sobre las partes, utilizar formas simples y geométricas realizadas con precisión mecánica, trabajar con materiales industriales de la manera más neutral posible y diseñar sobre superficies inmaculadas. La ’limpieza’ es eje rector de cada decisión.

Se tiende a la monocromía absoluta en pisos, techos y paredes destacando el color blanco y todos sus matices. También se incorporan algunos colores opacos y el negro como sutiles toques de color para acentuar detalles y accesorios que, al final, son los que acentúan el espacio.

Los Materiales

En la persecución de la esencia, lo básico y la simpleza, se opta por materiales como el cemento pulido, el vidrio, los alambres de acero y la piedra. Se evitan las telas estampadas en sillones y cojines; todos los elementos deben combinar y formar una unidad: todo es parte de todo.

En pisos y muebles se opta por la madera, en paredes y techos se prefieren los materiales rústicos como el cemento alisado, el vidrio, el alambra de acero, la venecita y piedras; todos en estado natural y mínimamente manipulados.

Con respecto a los textiles, se opta por las telas rústicas en color marfil y texturas como el lino o la lona para cortinas, almohadones y tapizados que, lo mismo que los anteriores materiales, deberán obedecer a una unidad y equilibrio. Un detalle muy curioso es la presencia de cortinas, se prefiere prescindir de ellas por aquello de la luz natural, pero, en el caso de optar por ellas, deben ser blancas, de líneas rectas y simples.

La Iluminación

Una buena iluminación es imprescindible en el estilo minimalista, y quizá podríamos pensar cómo ha influido en el estilo escandinavo y su caza por la luz natural.

La luz ayuda a que el espacio se vea limpio y ordenado, dos de los principios de este estilo, y la luz natural ratificará la regla de mostrar las cosas tal como son, sin florituras ni añadiduras. Sin embargo, como sabemos y hemos establecido en otros artículos, la luz natural no siempre es sencilla de obtener, sobre todo si vivimos en unidades departamentales no muy bien pensadas, en dichos casos podemos hacer algunos ajustes con luz artificial.

Las lámparas se utilizan en cantidades mínimas y de preferencia se recomienda la luz fría que enmarque el blanco sobre blanco y sus diferentes tonalidades, por ello la luces completas en orillas del techo como una especie de tragaluz que no da al exterior son una solución óptima, e incluso las luces bajo cierto mobiliario como la base de la cama elevada que esconde la pieza en si pero deja ver su resplandor también son una buena opción.

Pero ojo, la luz artificial debe tratar por todos los medios de emular la luz natural por lo que colores vibrantes definitivamente no son el camino a seguir.

El Mobiliario

Hablar de mobiliario es un tema aparte. Como sabemos, la decoración es todo un mundo y cuando hablamos de muebles, por extensión y añadidura, deben seguir los mismos principios en su diseño en tanto a simpleza y funcionalidad se refiere.

Recordemos, menos es más y la austeridad en el diseño y en la cantidad de muebles, son principios básicos en la decoración. Por ellos, se opta por muebles que se esconden o guardan en si mismos o en estanterías.

Las paredes se recomienda dejarlas al natural, conservarlas lisas o en su defecto con colores claros o revestidas con piedra, pero en el supuesto de optar por ’decorarlas’ se debe limitar a pequeños detalles y de preferencia un cuadro de autor.

La Forma

Así pues para mantener la limpieza de este estilo es importante tener buenos sistemas de organización y almacenamiento. El orden es imprescindible por lo que las estanterías y / o regales son una opción óptima, además de mobiliario que suele ser más de lo que podemos ver.

Y por supuesto los pequeños espacios que pasan desapercibidos o bien que se adaptan a la decoración en unidad son la mejor idea. Así podemos optar por nichos en la pared que no debemos llenar de elementos sino sabiamente utilizar el espacio, o bien esos espacios que no se ven como el espacio bajo la cama o las bases que también son cajoneras son idóneas.

En caso de emergencia, siempre es bueno ponderar que vale la pena quedarse y optar por la ley de un año: si en un año no hemos utilizado un objeto o una cosa, lo más probable es que no lo utilizaremos más – aunque a veces la excepción marca la regla y es un hecho que al quinto año siempre nos arrepentimos de haber tirado esa cosa u objeto que creímos no volver a usar, pero en homify te aconsejamos que no acumules por el deleite de acumular sino solo por verdadera utilidad.

La filosofía

Si bien podemos pensar que el minimalismo es aburrido por su composición rígidamente geométrica y la ausencia total de elementos ornamentales, debemos reconocer que en su austeridad, se aloja una poética mágica que radica en la sutil maestría de las proporciones y la elegancia exquisita de los materiales que se redondean con detalles precisos.

Así, se puede intentar incluso romper con las reglas y tornar hacia un color rojo o verde en una alfombra, un almohadón o algún objeto único, pero ojo, el minimalismo va de la mano con el equilibrio y la armonía que son el objetivo.

Y es que el minimalismo, aunque se prefiere en espacios amplios, libres y altos, en realidad puede aplicarse en cualquier habitación. Y si lo pensamos bien y contamos con la ayuda de un profesional del diseño y / o la arquitectura, podremos lograr que esos espacios reducidos, brinden una sensación de espaciosidad cuando los objetos contenidos conforman una unidad equilibrada y evitan cualquier tipo de pesada ornamentación. Definitivamente una palabra que no escucharemos en el estilo minimalista es ’exquisita pero si escucharemos relajante, limpio, elegante y sofisticado’ con mucha frecuencia.

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