Una casa caótica se transforma ¡en sensacional!

Joelia Dávila Joelia Dávila
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En este recorrido te mostraremos una casa japonesa que había estado deshabitada durante varios años, por lo que su estado no era el mejor. Por fuera, la estructura lucía en buenas condiciones, tan sólo un poco deteriorada por el clima, el jardín por su parte era un desastre, lleno de maleza, opaco y a pesar de tener varios árboles se veía sin vida. Los interiores resultaban aburridos y hasta cierto punto abrumadores al contar con muchos muros separando espacios, instalaciones colgando de la pared y mamparas caídas, alfombras desteñidas, marquetería reseca… ¡en fin!

Sin embargo, en medio de este caos los expertos en renovación y restauración Towaya supieron encontrar un tesoro espacial increíble y lograron convertirlo en un hermoso remanso de paz y tranquilidad, un refugio zen en toda la extensión de la palabra. Si tienes cierta inclinación por el estilo oriental, te gustan sus elementos decorativos y te identificas con su forma de distribución y organización en el hogar, te invitamos a que le eches un vistazo a este libro de ideas y tomes nota de los detalles que más te gusten. Y si no conoces este tipo de casas, ¡también te invitamos, seguramente te encantará! 

Antes: Una casa sin vida

La vivienda se desarrolla en dos niveles, cuenta con un pórtico que cubre el umbral, muchas ventanas cuya protección de madera apenas sobrevive plegada a los lados, un techo tradicional a cuatro aguas revestido de kawara, una especie de azulejo protector del clima, y un enorme jardín prácticamente seco y olvidado.

La casa contaba con un gran potencial, oculto pero muy prometedor, ¡era hora de poner manos a la obra!

Después: Otro rostro

La arquitectura tradicional japonesa ha venido modificándose con el paso del tiempo, tomando elementos de otras culturas y adaptándose a las necesidades actuales. Sin embargo, hay ciertos lineamientos que nunca pasan de moda: la luz natural es un elemento muy importante en el ejercicio de habitar sus viviendas, por lo que las grandes ventanas son indispensables en todas las habitaciones.

La madera y los materiales constructivos naturales son igualmente importantes en las viviendas japonesas, así podemos ver que cada esquina del techo y el pórtico, el cual se renovó completamente, es soportado por un pilar de madera sólida, la marquetería, las puertas y las celosías deslizables de las ventanas también lo son.

Los colores utilizados tienen un encanto ancestral pues nos conectan emocionalmente con la naturaleza, y finalmente al jardín se le dio orden y forma por medio de encaminamientos de piedra, recorridos delimitados con macetas y dejando dos áreas de tierra para forestar con césped.

Antes: Interiores oscuros

Otra característica de las viviendas tradicionales japonesas es que utilizan lo menos posible elementos verticales para dividir zonas, pues la vivienda se concibe como un espacio único de convivencia en donde se comparte la luz, el aire y las actividades cotidianas en una atmósfera de armonía. Las divisiones tradicionales son las mamparas deslizables de papel o shoji y, por lo visto en esta casa habían hecho caso omiso a ese aspecto.

Después: Belleza y calidez

Cierto es que las necesidades de la vida actual obligan a mantener privadas ciertas áreas y delimitar recorridos y habitaciones, pero esto no deja de lado las costumbres y tradiciones. Otro aspecto característico de estas casas es que se desarrollan alrededor de un pasillo central que parte del acceso principal hasta el fondo de la vivienda. Siguiendo este precepto, esta residencia se abre en un amplio vestíbulo central que lleva a las habitaciones principales en la primera planta y a las familiares en la segunda.

Una serie de detalles adornan místicamente el lugar, y la fuerte presencia de la madera oscura envuelve el ambiente en un halo de misterio y calidez.

Gran espacio

Como decíamos anteriormente, la cultura japonesa valora muchísimo la amplitud y apertura de los espacios interiores en las viviendas y la luz natural es básica para disfrutar de ellos. Esta gran estancia es una clara muestra de esos ideales: los muros se abren en ventanas traslúcidas para permitir la entrada de luz discretamente, la ausencia de divisiones verticales es notoria pues el lugar se percibe enorme y lleno de paz.

Hay ciertas zonas de la casa que se cubren con tatami, una especie de alfombra de fibra tejida que invita a sentarse directamente en ella, sin mobiliario, es por ello que uno debe despojarse de zapatos al entrar a una casa de este tipo. Para las estancias, el mobiliario consiste en unos cojines llamados zabuton y enza para sentarse sobre el tatami y, debido a la ausencia de sillas, las mesas suelen ser muy bajas. En la imagen podemos ver una mesita ideal para compartir el te a media tarde…

Segundo nivel

Al subir las escaleras, la luz destella de frente a través de una pecera que se ubica en la parte alta del cubo. Una de las habitaciones deja ver la majestuosa estructura del techo de madera negra rehabilitada. Las trabes y tijerales lucen monumentales sobre la clara madera de la superficie. Sillas y sillones de carácter contemporáneo se contraponen al estilo tradicional de la credenza, las luminarias de papel y el arte en las paredes cierran la escena con un toque seductor y mágico.

Reluciendo de noche

Por la noche podemos ver cómo las cálidas luces del interior se asoman hacia la calle, sin perder la intimidad de la vida interior gracias a las cortinas de papel o manta con que se protegen. Dos sutiles luces junto a la puerta principal anuncian la entrada y el jardín en ciernes se define con una pequeña cerca de bambú, delicada y hermosa.

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Casas de estilo moderno por Casas inHAUS

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